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    El hermanito del vicepresidente no tuvo Navidad (2)

    Publicado el | INDICE DE TRANSPARENCIA

    • Con amenazas Jorge Herberto Glas Viejó violaba a una niña de 12 años.
    • Hubo intentos para confundir a la madre de la menor y lograr que el juicio se archivara.
    • La pensión de alimentos que recibe la afectada es de $342.

    2. Casi fue engañada

    Tras esa amarga experiencia, Esperanza estaba segura que su denuncia pasaría a la Unidad de Delitos Sexuales y, con la evidencia del embarazo, se ordenaría la detención inmediata de Glas Viejó. Pero eso nunca sucedió. Mientras el proceso permaneció en manos de la fiscal Diana Cueva, a la menor ni siquiera se le tomó su versión. El abogado Roberto Macías Veliz, quien asesoró a la madre desde que presentó la denuncia, aseguró que al final fue excluido del proceso. Y que fue la fiscal Cueva quien le notificó de su salida. La madre fue convencida para que desistiera de tenerlo como abogado acusador.

    Foto: La pequeña afectada por Jorge Humberto Glas Viejó, junto a su hijo.

    ¿Quién convenció a Esperanza para que deje del lado al abogado Macías? Ella cuenta que una tarde de las tantas que llegó a la Fiscalía de la Merced, Diana Cueva le presentó a un abogado de apellido Campodónico, asegurándole que su asesor jurídico (Macías Véliz) no llevaba bien el proceso judicial. Este a su vez la contactaría con otro abogado, de nombre Carlos Cruz Parrales. No obstante, con él, como acusador de Glas Viejó, el proceso estuvo a punto de ir a reposar en los archivos de la Fiscalía del Guayas.

    Al revisar el expediente, se puede observar que desde que Cruz hace de supuesto acusador de Glas Viejó, en el proceso no hubo más escritos para exigir que la investigación continúe. Más bien, dice la madre, comenzaron a convencerla para que desestime la denuncia. Es más, en junio del 2012, el mismo abogado Cruz hizo que la menor afectada firme un documento en el que decía que jamás había sido violada y que su hijo era producto de una relación "con otro enamorado" que tenía en el barrio suburbano donde ella vivía.

    Esperanza, quien nunca terminó la escuela primaria, había sido convencida por diferentes emisarios de Glas Viejó, que trabajaban en el centro educativo en el que fungía como director, para que junto a la pequeña firme ese documento a cambio de una casa de caña levantada en un sector marginal de la vía a Daule. Con el paso de las semanas se descubre que el abogado que Cueva le presentó a la madre era Jean Piero Campodónico Pérez, asesor jurídico del Consejo Nacional de Electricidad (Conelec) desde el 2007, ente que era controlado por el ministerio de Sectores Estratégicos, cuyo principal en ese entonces era Jorge Glas Espinel, el hijo del sindicado en el hecho contra la pequeña.

    En agosto del 2012, la madre se entera de que si accedía a firmar el documento que le presentaron Campodónico, Cruz y Héctor Dávalos Peredo, defensor de Glas Viejó, el caso sería archivado sin que haya justicia para su hija. Básicamente porque Cruz, el abogado que supuestamente la asesoraba, pertenecía a un mismo estudio jurídico junto el defensor de Glas Viejó y Campodónico. Es en ese momento cuando busca asistencia judicial en el colegio de abogados del Guayas. Con Juan Vizueta, Pedro Granja, Silvio Enríquez, César Neira y Maritza Bravo a la cabeza, el proceso tomó otro giro. El día 21, once meses después de que Esperanza denunciara al violador de su hija, recién se  presentaron dos demandas en la Unidad Judicial Familia, Niñez y Adolescencia de Guayaquil.

    Los nuevos acusadores se estrenaban exigiendo una pensión alimenticia para el niño, que ya tenía entonces siete meses y también para su madre; la otra demanda era por presunción de paternidad.

    —Créame que pasé tanto tiempo con el abogado Carlos Cruz y nunca me contó que yo podía demandar al viejo ese —recuerda hoy Esperanza—. Después fueron los abogados del Colegio quienes me dijeron que debía hacerlo.

    Justo en esos días, la fiscal Diana Cueva, quien nunca estuvo dispuesta a referir detalles del caso, tomaba vacaciones. Pero la salida de su despacho no sería solo por vacancia, sino que era definitiva. A los pocos días fue promovida a jueza de Garantías Penales en la provincia. Su salida "liberaría" el expediente contra Glas Viejó, que para entonces no acumulaba ni cien páginas. A los pocos días, la salida de Cueva facilitaría a los acusadores a obtener al menos una copia del proceso. Esa que Carlos Cruz siempre se había negado a entregar a la madre denunciante.



                                                              §

    A partir de ahí, la presión que ejercerían los acusadores llevó a que diez días antes de que se cumpla un año de la denuncia, la fiscal Miriam Moncayo Bonilla, quien tomó el caso en remplazo de Cueva, inicie la instrucción fiscal contra Glas Viejó en agosto del 2012. Esta fiscal hizo en siete meses lo que la primera no había ejecutado en casi un año. No obstante, a fines de marzo del 2013 el proceso se suspendió porque Glas Viejó estaba prófugo. El juicio recién se reabrió en mayo de 2014, catorce meses después, tras ser detenido por la policía paraguaya en ese país y enviado al Ecuador.  Antes de ir a Paraguay, el violador pasó por Argentina y Brasil, desde donde intentó ingresar a los Estados Unidos, pero fue deportado por la acusación que pesaba en su contra, según la policía de ese país.

    Foto: El momento cuando Jorge Heriberto Glas Viejó fue capturado en Paraguay, donde estaba prófugo.

    Pese al juicio que se le siguió, Glas Viejó jamás ha sido mostrado como el violador de la menor. Tampoco ha estado en la cárcel. Más bien ha sido protegido y ha permanecido en hospitales y clínicas por un aparente mal estado de salud: el 28 de septiembre del 2011 cuando fue traslado a la PJ tras la denuncia en su contra aseguró que recién se había sometido a una operación de corazón abierto. Es más, cuando se realizó la audiencia de juzgamiento, después de la cual le dictaminaron 20 años de prisión, apareció desde una cama de hospital junto a uno de sus abogados defensores con un tensiómetro en su brazo derecho. Foto: Glas Viejó no fue a la cárcel, estuvo internado en el Hospital de la Policía, en Guayaquil, con custodia policial. Actualmente está en una clínica privada. Así dio su versión en juicio



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