El horror y la comedia se dan la mano en el evento que este lunes 21 de julio se va llevar en la Asamblea Nacional. El narcotraficante que ayudó acabar la vida de Fernando Villavicencio tendrá tribuna privilegiada para levantar un discurso político a su favor. Narrará su propia historia. Desde los años 80 políticos y empresarios corruptos levantaron una treta que la llamaron “mi verdad” y que hoy ha sido ampliamente analizada por teóricos sociales bajo el nombre de post verdad. Simplemente son mentiras aromatizadas con verdades a medias.
Lo hará en la Comisión de Fiscalización, el espacio que Villavicencio dirigió con lucidez. Este lugar le otorgará estatus político a un criminal. Nuestra reciente historia política, llena de fragilidades, nunca deja de sorprendernos: la Asamblea Nacional convertida en el teatro de purgas de dos criminales. Felicitaciones esa comisión por impulsar a un prófugo a la categoría de fiscal.
El pasado 17 de julio llegó a esa misma comisión el sentenciado Daniel Salcedo, que ya en su declaración jurada ante la justicia ha dicho todo lo que sabe del crimen de Fernando, pero en su visita a la Asamblea dejó enormes deuda sobre la gestión de los grupos empresariales y políticos con respecto a la contratación pública. No dijo nada que no se sepa: direccionamiento de términos de referencia para favorecer a participantes que además compiten por los contratos entre socios del mismo grupo. Esa debilidad institucional nunca ha sido superada y dudo que escuchemos a los miembros de Fiscalización u otra comisión debatir aquello.
No dijo una palabra sobre Abdalá Bucaram, sus hijos Dalito y Jacobito; de José Luis Llerena y de todos los protagonistas de los negocios sucios del hospital Teodoro Maldonado Carbo. Tampoco hubo asambleístas con suficiente solvencia para levantar la mano y preguntarle sobre los flujos de cuentas de esos contratos o mejor dicho la ruta del dinero: dónde se depositaron los recursos del Estado, cómo se distribuyeron en las diversas cuentas corporativas, cómo es que esos dineros llegaron a manos de líderes de la revolución ciudadana.
Los hechos del pasado pueden dejar de ser fieles y distorsionarse por una narrativa que siempre pasa por lo ideológico, lo religioso y por los intereses de grupos corporativos y eso es lo que está sucediendo en la Asamblea, donde un grupo de jóvenes alzamanos que no tiene idea del pasado reciente, acepta una narrativa, la del crimen organizado, como cierta y es incapaz de preguntarse cómo estos nuevos discursos incidirán en nuestro futuro y en la lucha contra la impunidad.
Daniel Salcedo tiene una fila de sentencias y en esos procesos arrastró a su hermano Noe. Sabemos que hizo lo imposible por guardar silencio, pero su vinculación al caso Villavicencio a inicios de este 2025, puso precio a su cabeza. Los grupos de delincuencia organizada acordaron su asesinato. Fueron los últimos eventos, dónde providencialmente se salvó -la bala se encasquilló en el cañón que apuntaba a su cabeza- que marcó un derrotero dónde tácita y públicamente aceptó haber sido el nexo entre los brutales grupos de delincuencia organizada, las corporaciones corruptas y la revolución ciudadana. Salcedo dijo que tenía una amistad con Javier Jordán. Que conoció su casa en Riberas del Batán, la misma donde encontraron a Leandro Norero. Que nadie ha tenido la valentía de hacer este tipo de denuncias, sentenció en la Asamblea ante el silencio de todos. Yo no no iba contar, prosiguió, pero me intentaron matar, eso cambió la figura y le pedí a mi abogado que presente el escrito (para acudir a la Asamblea). Luego vinculó a todos los que aparecen en la piscina como parte de la corrupción hospitalaria, como si estuviera revelando algo y no confirmando lo que se denunció desde 2020 en los portales La Historia y Periodismo de Investigación.
Frente a la dramática exposición Javier Jordán pidió lo mismo: hablar en la Asamblea, aunque sus condiciones son totalmente distintas: vive en una casa de al menos 3 millones de dólares en el norte de Miami y puede pagar cientos de miles en honorarios a un abogado que a estas alturas debe ser rico.
Nuestra reciente historia política, llena de fragilidades, nunca deja de sorprendernos: la Asamblea Nacional convertida en el teatro de purgas de dos criminales. Felicitaciones esa comisión por impulsar a un prófugo a la categoría de fiscal.
Hablará hoy en la casa del debate político nacional y dirá que su fortuna es legal, producto de su esfuerzo empresarial y aunque en su rostro miremos el objeto de su codicia, se atreverá negar cualquier relación con el crimen organizado a pesar de las decenas de mensajes periciados que detallan cómo planificó el crimen de Fernando e impulsó, también, asesinarme junto a otros colegas periodistas que no le temen y lo miran con el mismo desdén que yo lo hago.
La Asamblea le dará podio al tesorero de Leandro Norero y le dirá al país que es víctima de una farsa judicial, un complot de mentiras propagadas por los periodistas, que los ha enjuiciado en el Ecuador y el Estado de la Florida, dónde probará todas las mentiras. Por supuesto uno de los enjuiciados es quien escribe este texto y si yo no he comparecido en uno de los juicios es porque simplemente no tengo 30 mil dólares para costear abogados en las cortes de Miami. Tampoco es muy necesario, el Departamento de Homeland Security y el FBI le han dedicado investigaciones, no tiene pasaporte y no hay forma que en la administración Trump lo proteja con el paraguas del asilo político.
No les contará nada de las decenas de empresas que operan en Ecuador, Costa Rica y Reino Unido. Seguramente no dirá una palabra de cómo compró la emblemática casa de la familia Macías Carmigniani, tesoreros del patrimonio del ex presidente Lenín Moreno, en Salinas. Tampoco dirá nada de cómo obtenía información privilegiada del sistema de inteligencia gracias a que su amigo y socio Nain Massuh accedía a información de los contratos de software que mantuvo con el Centro de Inteligencia Estratégica. Y mucho menos dirá cómo activó el crimen contra Fernando Villavicencio cuando logró alinear a Pablo Muentes y su jefe en un megaplan que muchos sabían y que callaron.
¿Para qué va? ¿Para que los asambleístas digan que se sienten amenazados y pidan al Ministerio del Interior resguardo policial por sus vidas? Aterra la vacuidad de la Asamblea que considera la política como la simple línea de una carretera que llega a ningún lado. Como aquel personaje de Oswaldo Soriano, el informático Coluccini, que recorre una errática ruta que parece más una huida o una búsqueda sin propósito.
Y no es un tema atribuible tan solo a la “juventud” de los asambleístas sino de sus carencias que hace sospechar de su irresponsabilidad y falta de propósito y consideración por las consecuencias ¿En serio quieren pasar a la historia como la pasiva audiencia de la réplica del tetón de la piscina que se llenó los bolsillos con el dolor y la muerte en temporada de COVID, con el tesorero del Patrón Norero y uno de los acusados de ser uno de los maquinadores del asesinato de un Asambleísta que sí honró la Comisión de Fiscalización y la Asamblea Nacional? ¿En serio creen que la Asamblea es el espacio para un repugnante reality donde los más buscados enarbolen sus mentiras?
En el primer año del TLC con China se acumuló un déficit comercial de US$ 1.832 millones, superior al registrado antes de la firma del acuerdo. El mayor impacto provino de la fuerte caída en las exportaciones de camarón, concentrados de plomo y cobre y banano. El futuro inmediato no pinta mejor.
El discurso de que un Tratado de Libre Comercio TLC de Ecuador con China sería un ganar-ganar en la relación comercial no da señales de cristalizarse. Los primeros resultados no son favorables a los intereses de Ecuador y las previsiones para los siguientes años tampoco son las mejores. En la primera evaluación oficial al TLC con el gigante asiático, realizada por el Ministerio de Producción y Comercio Exterior, se atribuye la caída de las exportaciones a China, sobre todo del camarón y el banano, a las restricciones sanitarias impuestas por China, así como al menor crecimiento de su economía, lo que ha golpeado su nivel de consumo. Para expertos nacionales e internacionales en el tema comercial, la desaceleración del gigante asiático no se revertirá en el corto plazo y mientras el TLC esté vigente hay el riesgo de profundizar la dependencia de la exportación de materias primas y serán pocos los sectores beneficiados.
El inicio de operaciones de la naviera china Cosco en los puertos de Manta y Guayaquil genera expectativa sobre su incidencia en las exportaciones de Ecuador a China.
El déficit comercial de Ecuador con China fue de US$ 1.832 millones, durante el primer año de vigencia del TLC entre ambas naciones. El saldo rojo para nuestro país significa que, entre el 1 de mayo de 2024 y el 1 de mayo de 2025, compró más productos al gigante asiático de lo que le vendió: las importaciones desde China totalizaron US$ 7.065 millones mientras las exportaciones sumaron US$ 5.233 millones.
El país enfrenta el reto de romper la racha histórica de la desigual relación comercial con China. En los últimos 20 años: US$ 39.000 millones de saldo negativo para Ecuador
Este comportamiento no es la foto solo de ese período. La desigual relación comercial ha sido histórica y la puesta en marcha del acuerdo con China ni siquiera ha empezado a frenar los resultados negativos para nuestro país, pues la balanza deficitaria de los primeros 12 meses del TLC fue superior al que se evidenció antes de la aplicación del tratado.
Los reportes del Banco Central del Ecuador demuestran que del primero de mayo de 2023 al primero de mayo de 2024, el saldo en contra de Ecuador sumó US$1.320 millones.
No hay certeza sobre cuándo el TLC empezará a incidir para revertir esta situación.
Estas cifras del Banco Central del Ecuador (BCE) comprueban la desigual relación comercial que ha existido al menos en los últimos 20 años entre Ecuador y China
Ecuador se comprometió con el FMI a buscar nuevos fondos, lo que podría incluir más créditos chinos. Con una deuda de US$ 2.000 millones con ese país, el gobierno baraja posibles concesiones como Coca Codo Sinclair o acelerar proyectos como Mirador II.
En medio de estas incertidumbres que plantea el TLC con China y en el contexto de la guerra arancelaria que enfrentan Estados Unidos y China, el presidente Daniel Noboa realizó una gira internacional que incluyó como primer destino el gigante asiático. Previo al viaje la canciller Gabriela Sommerfeld dijo que “el objetivo principal es fortalecer el acuerdo comercial, pero toda ayuda será bienvenida”. Este tono de las declaraciones evidencia la enorme necesidad que tiene el país de incrementar el flujo de dólares hacia su economía, ya sea vía deuda, inversión o exportaciones.
De su encuentro con el jefe de estado de China, Xi Jinping, y con otras autoridades de ese país, hubo varios anuncios, pero pocos detalles. El pasado 27 de junio, siguiendo similar libreto al que se sometieron los gobiernos que le precedieron, Noboa firmó un plan de cooperación para promover la iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda (proyecto de desarrollo e integración global de China), al que Ecuador ya se adhirió en 2018.
En dicho plan, además de mejorar la relación comercial con China, los intereses de Ecuador se orientan a buscar fuentes de financiamiento, pues la canciller Sommerfeld ha asegurado que China es clave para que Ecuador mantenga su programa de asistencia con el Fondo Monetario Internacional.
“Estamos dispuestos a trabajar junto con la parte ecuatoriana para profundizar y consolidar la asociación estratégica integral entre China y Ecuador”, dijo Xi Jinping a la delegación liderada por Noboa en ese país. Según difundió la presidencia de la República, eso se traduce en el interés manifestado por el gigante asiático en proyectos energéticos y portuarios en Ecuador.
La primera gira internacional del segundo período presidencial de Daniel Noboa empezó con China, donde se reunió con el jefe de ese estado, Xi Jinping. Foto: Presidencia de la República
Respecto a la opción de que una empresa china se encargue de la operación y mantenimiento de la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, la más grande del país, la vocera presidencial Carolina Jaramillo, en una evaluación preliminar (del 30 de junio pasado) del viaje de Noboa, no aclaró si hubo avances sobre este tema. Solo anunció que uno de los primeros resultados será el ingreso de US$ 400 millones provenientes de la estatal Power China para proyectos de energía renovable y almacenamiento hasta diciembre del 2026. “Adicionalmente, Power China nos brindará asistencia técnica para optimizar el plan maestro de electricidad”, dijo Jaramillo.
Ahora resta esperar cuánto de estos planes se concretan.
Lo que se promete y lo que preocupa
En un tiempo récord de 10 meses se realizaron 4 rondas de negociaciones y concluyó la fase técnica del acuerdo comercial entre Ecuador y China. Luego de revisiones legales a nivel gubernamental, el entonces presidente Guillermo Lasso, firmó el TLC el 10 de mayo de 2023.
Los siguientes filtros: la Corte Constitucional (octubre de 2023), la Asamblea Nacional y el actual presidente Daniel Noboa (febrero de 2024) aprobaron y ratificaron el documento que empezó a regir el 1 de mayo de 2024.
Los ejes del nuevo escenario comercial son:
Acceso preferencial al 99,6% del mercado chino para las exportaciones ecuatorianas, con desgravación total en un plazo de hasta 10 años.
Desgravación extendida (hasta 20 años) para productos agrícolas e industriales sensibles.
Eliminación de barreras no arancelarias y grandes facilidades para la inversión extranjera.
Impulso a las PYMEs mediante plataformas digitales y herramientas de conexión comercial.
Fomento del comercio electrónico con marcos regulatorios modernos y autorregulación privada.
Resolución de disputas mediante tribunales arbitrales binacionales.
Según el Ministerio de Comercio chino, el acuerdo con Ecuador es el vigésimo TLC firmado por China y el primero suscrito entre Ecuador y un país asiático. Destaca que China se ha mantenido como el segundo sociocomercial más importante de Ecuador por cuarto año consecutivo.
De acuerdo con fuentes cercanas a las negociaciones del TLC, desde 2023 las autoridades ecuatorianas tenían la expectativa de que el TLC también abra las puertas a “productos no tradicionales” como pitahaya, piña, mango, arándanos, quinua, alimentos procesados, frutas frescas y en conserva, entre otros.
Pero las mismas cifras oficiales revelan cómo ha sido la relación comercial de Ecuador con China, un fuerte consumidor de alimentos y materias primas.
En su evaluación del primer año del TLC con China, el Ministerio de Producción de Ecuador señala que los productos tradicionales no mineros que más nos ha comprado China entre 2020 y 2024 han sido: camarón, balsa, banano, harina de pescado, artículos de madera, desperdicios de metales, otras manufacturas de metales, pescado y cacao. Lo que China nos ha vendido en ese período ha sido: teléfonos y celulares, otras manufacturas de metales, electrodomésticos, automóviles livianos, máquinas industriales y sus partes, computadoras, vehículos pesados, motocicletas, velocípedos y sus partes.
El resultado de la balanza comercial, siempre negativo en todos estos años, totalizó US$ 3.866 millones.
¿Qué ha cambiado posfirma del TLC? Para los productos estrella de exportación a China: camarón, concentrados de plomo y cobre y banano no se revirtieron las cifras negativas.
En el informe del Ministerio de la Producción también se compara el comportamiento de los principales productos tradicionales no petroleros y no mineros intercambiados con China durante 2023 y 2024, antes y después de la vigencia del TLC y los montos evidencian bajas considerables en exportaciones.
Aunque el ministerio destaca los incrementos registrados por productos como el cacao con el 66%, elaborados de cacao con 88% y particularmente el pescado con 95%, hay que resaltar que la participación de estos tres productos en el total de este tipo de exportaciones es de apenas el 0,43%. También productos con acceso preferencial a China como balsa, calamares y pitahayas tienen subidas importantes en sus ingresos que van desde el 54% hasta el 1.300%, pero su participación en el total de exportaciones es de solo el 2,14%.
En cambio, las exportaciones de camarón que ya habían experimentado una baja del 1,5% entre 2022 y 2023, se redujeron aún más al cierre de 2024. Reportaron US$ 633 millones menos de ingresos que significaron una contracción del 16,4% respecto al año anterior.
El camarón representa el 64% de las exportaciones tradicionales a China.
El segundo golpe que contribuyó a aumentar nuestro saldo rojo en el comercio con China provino de las exportaciones de plomo y cobre, pues disminuyeron en US$ 73 millones, 6,2% menos que el año previo. Este producto representa el 21,75% de las exportaciones a ese país.
El banano también bajó sus ventas a China en 26%, es decir reportó US$ 39,34 millones menos de ingresos. Este producto representa el 2,26% de las ventas externas a China.
Pese a la escalada de ventas de cacao, pescado, balsa, calamares y pitahayas, sus cifras no superaron el 3% de todas las exportaciones no petroleras
El Ministerio de la Producción asegura que la caída de las exportaciones a China “responde a factores no comerciales… se deben a un tema sanitario ligado a regulaciones chinas sobre los límites de metabisulfito de sodio”. La Administración de Aduanas China reportó que en repetidas ocasiones las exportaciones ecuatorianas de camarón superaron el límite aceptable y fueron suspendidas hasta que cuenten con un certificado de laboratorio que desvirtúe tal falencia.
La cartera de Estado asegura que las exportaciones se retomaron, aunque se mantiene el requisito del análisis de laboratorio. En las conclusiones de su evaluación del TLC, el Ministerio admite que la reducción de exportaciones de camarón y banano se debió también a factores de demanda y de comportamiento del PIB: “Tanto Ecuador como China han experimentado desaceleración económica. En Ecuador, la caída de las exportaciones y la inversión afectaron el PIB, mientras que, en China, la crisis inmobiliaria y el desempleo han reducido el consumo”.
Este análisis del Ministerio de Producción se dio a inicios de 2025. El Banco Central del Ecuador, en su boletín de comercio exterior del primer trimestre de este año, destaca la cifra récord de las ventas de camarón de US$ 1.887,6 millones, ocasionada por mayores envíos a EE. UU. (28,8%), Francia (44,9%) y Vietnam (135,1%) y también por un aumento en la demanda de España (40,9%) y China (12,2%). De acuerdo con el BCE, el mayor consumo de China se debe al “positivo resultado de crecimiento de su PIB en 2025 (5,4% interanual)”; y también a que ya no está vigente la suspensión a varias empresas nacionales por problemas fitosanitarios.
Sin embargo, esta es la imagen de la situación comercial hasta marzo de 2025.
En abril, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump impuso un arancel del 145% a las importaciones chinas, mientras que Beijing respondió con un gravamen del 125% sobre algunos productos estadounidenses. Aunque un mes después de iniciada esta guerra comercial ambos países acordaron reducir sus tarifas arancelarias a la importación por 90 días, no ha terminado la incertidumbre internacional sobre los efectos de las medidas de ambas potencias, especialmente en el crecimiento económico de China.
El FMI proyecta que el PIB del gigante asiático crecerá en el 4,6% para 2025, el portal especializado en comercio exterior Santander Trade prevé que la economía china se ralentice hasta el 4,5% y Goldman Sachs estima que el crecimiento será del 4% debido a los aranceles estadounidenses.
La consultora Focus Economics prevé que por el freno de su desarrollo y las restricciones arancelarias de EE. UU el PIB de China apenas superará el 3% en una década.
Los riesgos de negociar con prisa y sin visión de futuro
A las desproporciones que existen en la relación comercial entre Ecuador y China se unen las falencias en el contenido de un TLC firmado con premura.
Además de que China definió la agenda de negociación desde el Gobierno de Lenín Moreno, cuando el expresidente Guillermo Lasso tomó las riendas exigió a sus negociadores ajustarse a su política: “Más Ecuador en el mundo, y más mundo en el Ecuador”.
El éxito de esta política se medía por el número de TLC que el país logre suscribir, indica Santiago Carranco, investigador académico de estos acuerdos, quien asegura que China aprovechó las circunstancias políticas de Ecuador, lo que derivó en un TLC de primera generación, que significa solo un intercambio de productos.
Los servicios y capítulos importantes como propiedad intelectual (patentes), medio ambiente (respeto a la biodiversidad), trabajo justo y salarios mínimos quedaron fuera del tratado.
Esta omisión podría frenar la producción nacional.
Según el experto, a diferencia del acuerdo con la Unión Europea, que sí contempla estos temas, el tratado con China podría incentivar a las empresas a exportar a mercados con menos exigencias, sacrificando calidad y responsabilidad social.
Carranco advierte que, si bien el tratado puede dinamizar la economía en el corto plazo, podría generar un efecto perverso: industrias nacionales optando por mercados menos regulados como China, en lugar de cumplir con estándares internacionales más rigurosos. Esto ya ha tenido consecuencias, como sanciones de la UE a exportadores ecuatorianos por incumplimientos ambientales.
“La economía se activa, sí, pero ¿a qué costo?”, cuestiona el experto, subrayando que los TLC deben pensarse no solo en términos de ingresos inmediatos, sino en su impacto estructural en las próximas décadas.
Un TLC sin normas de propiedad intelectual y derechos humanos podría alejar a la industria nacional de mercados más exigentes como Europa.
Parsifal D’ Sola Alvarado, director ejecutivo de la Fundación Andrés Bello – Centro de Investigación Chino Latinoamericano, cuestiona la rapidez y falta de transparencia con que Ecuador firmó el TLC. Al comparar con otros tratados que China tiene en la región, como con Chile, Perú y Costa Rica, que se tardaron años, “queda claro que en el caso ecuatoriano no hubo mayor consulta pública, ni asesoría, y eso solo levanta dudas sobre el proceso… potencial corrupción y otros problemas que deben haber acelerado esa firma”, señala D’ Sola.
El experto además observa que el TLC de Ecuador no es parte del debate regional, pues en la última reunión del Foro CELAC- China, en mayo pasado, este tema no suscitó mayor interés.
Por la ausencia de regulaciones sobre propiedad intelectual y derechos humanos en este tratado D’ Sola vaticina que se puede abrir la puerta a una ola de importaciones de productos chinos de toda índole que debilite la industrial nacional.
“Ecuador está facilitando mucho al empresariado chino, que es grande y diverso, sobre todo hoy que se le están cerrando los mercados de Estados Unidos y Europa y está buscando nuevos mercados”.
Agrega que la coyuntura comercial internacional es una ventana para obtener concesiones tanto de China como de Estados Unidos, pero con un TLC mal negociado no se puede aprovechar esta oportunidad.
A criterio de este analista el gobierno podría mejorar las condiciones del TLC porque Ecuador tiene más margen de maniobra que otros países de la región que son más dependientes de China como Chile y Perú.
China advierte a sus empresas que no tienen blindaje para sus inversiones
Mientras el acuerdo comercial avanza, al gobierno chino le preocupa la ausencia de un marco legal sólido para proteger las inversiones de sus empresas.
En el documento titulado ‘Guía Regional para la Inversión y la Cooperación en el Extranjero’ publicada por el Ministerio de Comercio de país asiático (diciembre de 2024), se alerta al empresariado chino sobre la falta de un Tratado Bilateral de Inversión con Ecuador, anulado en 2017 y sin perspectivas de reactivación en el corto plazo. Recomienda a los inversores chinos tomar medidas legales para evitar riesgos, negociar cláusulas claras de arbitraje en casos de disputas y buscar acuerdos por proyecto para proteger sus intereses.
El Ministerio de Comercio chino expone un perfil poco alentador del gobierno ecuatoriano al señalar que “ha experimentado cambios frecuentes en su liderazgo y carece de consistencia en políticas y regulaciones”. Critica la rotación constante de funcionarios y la inestabilidad institucional como factores que han restado coherencia y sostenibilidad en las políticas y regulaciones. Además, se reconoce que varios proyectos chinos en Ecuador enfrentan sanciones por problemas de calidad y una opinión pública negativa.
Entrevista
El TLC con China desindustrializó a Chile
A 20 años del Tratado de Libre Comercio entre Chile y China hay pocos avances en la exportación de productos con valor agregado y duros golpes a la industria textil, de calzado y siderúrgica. Estas son algunas advertencias que Maia Seeger, directora ejecutiva de la ONG Sustentarse, expone sobre los efectos de estos acuerdos comerciales. Esta periodista y catedrática chilena plantea también serias dudas sobre el rumbo que podría tomar Ecuador.
– ¿Cuál es la evaluación del TLC Chile-China, el primero que firmó el gigante asiático en América Latina?
-Chile empezó a negociar en 2002 con China. Hay distintas etapas: la primera es el TLC aprobado en 2005, que entra en vigor en 2006 y permite un crecimiento exponencial del comercio entre ambos países. Hoy las exportaciones a China son de casi el 40% del total, ósea la dependencia es enorme. Las importaciones representan el 25%. En 20 años, China se transformó en nuestro principal socio comercial, con un superávit a favor de Chile, que no es lo común en América Latina. Pero junto con la vigencia del TLC, se van negociando otros tratados. Después entra en vigor un anexo sobre comercio y servicios, que no ha tenido mucho impacto, porque a diferencia de China que nos vende bastantes servicios en ingeniería y construcción, Chile le vende muy pocos servicios.
– ¿Qué otro tratado ha firmado Chile con China?
-En 2016 entra en vigor el capítulo de inversiones y se comienza a negociar la profundización del TLC. Luego Chile es el primer país que firma esta profundización, con la particularidad de que por primera vez en un TLC de China se incluye un capítulo ambiental. Pero de lo que hemos analizado el tema ambiental tiene un efecto más declarativo que una aplicación práctica. De hecho, había el compromiso oficial de hacer seguimiento a su implementación, lo cual no se ha cumplido.
A partir de 2018 empiezan importantes operaciones de inversión extranjera directa en Chile, como la compra del 24% de la más grande empresa chilena de litio SQM por parte de la china Tianqi Lithium, que superó los US$ 4.000 millones de dólares. Después, inversiones en varias empresas eléctricas que están en los negocios de generación, transmisión y distribución. Hoy China controla el 56% de la distribución eléctrica en Chile.
China entró muy fuerte en las alianzas público-privadas a través de las concesiones que incluyen construcción, mejoramiento, mantenimiento y explotación de las obras. Significa que si construyen un camino no sólo hacen su mantenimiento por el periodo de la concesión, sino que pueden cobrar los peajes. También construyen hospitales, proveen sus equipos, hacen el mantenimiento y dan ciertos servicios como alimentación, aprovisionamiento y mantenimiento de equipo.
-Qué caracterizó las negociaciones del TLC con China?
-En Chile estas negociaciones se llevan en secreto. No hay participación ciudadana. El argumento es que Chile tiene buenos negociadores y mucha experiencia en negociar TLC, visión que no compartimos todos los chilenos. Los TLC incorporan mecanismos de investigación y mediación en conflictos donde hay cesión de soberanía. El Estado se compromete a resarcir impactos en ciertos negocios si cambia sus políticas públicas y regulaciones.
Lo que ha pasado en nuestro caso es una reprimarización de la economía sin creación de valor agregado porque seguimos exportando productos derivados de la minería.
Al abrir las puertas a productos baratos y que pueden ser subsidiados también se ha afectado a nuestra industria. Al acero de China le impusieron salvaguardas transitorias, pero al levantarlas la principal planta siderúrgica chilena ‘Huachipato’, cerró sus operaciones en 2024.
Toda la industria textil y de calzado que teníamos en Chile desapareció y muchas otras más. El país se ha desindustrializado.
– ¿Hubo un impacto favorable en el empleo por las grandes inversiones chinas?
-No hay muchos estudios sobre eso, pero vemos una tendencia: las inversiones de gran escala son cada vez menos intensivas en generar empleo, sobre todo empleo permanente, pues muchas veces hay una explosión de contratación de mano de obra en proyectos en fase de construcción, pero cuando las operaciones comienzan su marcha normal, funcionan con muy pocas personas por la tendencia a la automatización de los procesos.
– ¿En los países que estamos empezando los TLC con China peligra nuestra industria?
-Creo que eso va a acelerar los procesos de reprimarización. Ustedes no van a exportar a China valor agregado, sino petróleo, minerales, alimentos, etc, pero ¿todas las externalidades ambientales y sociales que eso implica? O sea, ellos (China) tienen acceso a materias primas, a alimentos de alta calidad sin tener ningún costo ambiental y social asociado, porque la contaminación y los conflictos socioambientales quedan en nuestros países. Para el productor agroindustrial que exporta grandes cantidades es un buen negocio, porque el costo lo pagan terceros. Por ejemplo, los cultivos de soya en Argentina y Brasil son mega producciones bien depredadoras. O la industria forestal en Chile, o los camarones en Ecuador. Entonces es bien bueno el negocio para ellos (China).