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Etiqueta: Daniel Salcedo

Javier Jordán

Horror y comedia

El horror y la comedia se dan la mano en el evento que este lunes 21 de julio se va llevar en la Asamblea Nacional. El narcotraficante que ayudó acabar la vida de Fernando Villavicencio tendrá tribuna privilegiada para levantar un discurso político a su favor. Narrará su propia historia. Desde los años 80 políticos y empresarios corruptos levantaron una treta que la llamaron “mi verdad” y que hoy ha sido ampliamente analizada por teóricos sociales bajo el nombre de post verdad. Simplemente son mentiras aromatizadas con verdades a medias.

Lo hará en la Comisión de Fiscalización, el espacio que Villavicencio dirigió con lucidez. Este lugar le otorgará estatus político a un criminal. Nuestra reciente historia política, llena de fragilidades, nunca deja de sorprendernos: la Asamblea Nacional convertida en el teatro de purgas de dos criminales. Felicitaciones esa comisión por impulsar a un prófugo a la categoría de fiscal.

El pasado 17 de julio llegó a esa misma comisión el sentenciado Daniel Salcedo, que ya en su declaración jurada ante la justicia ha dicho todo lo que sabe del crimen de Fernando, pero en su visita a la Asamblea dejó enormes deuda sobre la gestión de los grupos empresariales y políticos con respecto a la contratación pública. No dijo nada que no se sepa: direccionamiento de términos de referencia para favorecer a  participantes que además compiten por los contratos entre socios del mismo grupo. Esa debilidad institucional nunca ha sido superada y dudo que escuchemos a los miembros de Fiscalización u otra comisión debatir aquello.

No dijo una palabra sobre Abdalá Bucaram, sus hijos Dalito y Jacobito; de José Luis Llerena y de todos los protagonistas de los negocios sucios del hospital Teodoro Maldonado Carbo. Tampoco hubo asambleístas con suficiente solvencia para levantar la mano y preguntarle sobre los flujos de cuentas de esos contratos o mejor dicho la ruta del dinero: dónde se depositaron los recursos del Estado, cómo se distribuyeron en las diversas cuentas corporativas, cómo es que esos dineros llegaron a manos de líderes de la revolución ciudadana.

Los hechos del pasado pueden dejar de ser fieles y distorsionarse por una narrativa que siempre pasa por lo ideológico, lo religioso y por los intereses de grupos corporativos y eso es lo que está sucediendo en la Asamblea, donde un grupo de jóvenes alzamanos que no tiene idea del pasado reciente, acepta una narrativa, la del crimen organizado, como cierta y es incapaz de preguntarse cómo estos nuevos discursos incidirán en nuestro futuro y en la lucha contra la impunidad.

Daniel Salcedo tiene una fila de sentencias y en esos procesos arrastró a su hermano Noe. Sabemos que hizo lo imposible por guardar silencio, pero su vinculación al caso Villavicencio a inicios de este 2025, puso precio a su cabeza. Los grupos de delincuencia organizada acordaron su asesinato. Fueron los últimos eventos, dónde providencialmente se salvó -la bala se encasquilló en el cañón que apuntaba a su cabeza- que marcó un derrotero dónde tácita y públicamente aceptó haber sido el nexo entre los brutales grupos de delincuencia organizada, las corporaciones corruptas y la revolución ciudadana. Salcedo dijo que tenía una amistad con Javier Jordán. Que conoció su casa en Riberas del Batán, la misma donde encontraron a Leandro Norero. Que nadie ha tenido la valentía de hacer este tipo de denuncias, sentenció en la Asamblea ante el silencio de todos. Yo no no iba contar, prosiguió,  pero me intentaron matar, eso cambió la figura y le pedí a mi abogado que presente el escrito (para acudir a la Asamblea). Luego vinculó a todos los que aparecen en la piscina como parte de la corrupción hospitalaria, como si estuviera revelando algo y no confirmando lo que se denunció desde 2020 en los portales La Historia y Periodismo de Investigación.

Frente a la dramática exposición Javier Jordán pidió lo mismo: hablar en la Asamblea, aunque sus condiciones son totalmente distintas: vive en una casa de al menos 3 millones de dólares en el norte de Miami y puede pagar cientos de miles en honorarios a un abogado que a estas alturas debe ser rico.

Nuestra reciente historia política, llena de fragilidades, nunca deja de sorprendernos: la Asamblea Nacional convertida en el teatro de purgas de dos criminales. Felicitaciones esa comisión por impulsar a un prófugo a la categoría de fiscal.

Hablará  hoy en la casa del debate político nacional y dirá que su fortuna es legal, producto de su esfuerzo empresarial y aunque en su rostro miremos el objeto de su codicia, se atreverá negar cualquier relación con el crimen organizado a pesar de las decenas de mensajes periciados que detallan cómo planificó el crimen de Fernando e impulsó, también, asesinarme junto a otros colegas periodistas que no le temen y lo miran con el mismo desdén que yo lo hago.

La Asamblea le dará podio al tesorero de Leandro Norero y le dirá al país que es víctima de una  farsa judicial, un complot de mentiras propagadas por los periodistas, que los ha enjuiciado en el Ecuador y el Estado de la Florida,  dónde probará todas las mentiras. Por supuesto uno de los enjuiciados es quien escribe este texto y si yo no he comparecido en uno de los juicios es porque simplemente no tengo 30 mil dólares para costear abogados en las cortes de Miami. Tampoco es muy necesario, el Departamento de Homeland Security y el FBI le han dedicado investigaciones, no tiene pasaporte y no hay forma que en la administración Trump lo proteja con el paraguas del asilo político.

No les contará nada de las decenas de empresas que operan en Ecuador, Costa Rica y Reino Unido. Seguramente no dirá una palabra de cómo compró la emblemática casa de la familia Macías Carmigniani, tesoreros del patrimonio del ex presidente Lenín Moreno, en Salinas. Tampoco dirá nada de cómo obtenía información privilegiada del sistema de inteligencia gracias a que su amigo y socio Nain Massuh accedía a información de los contratos de software que mantuvo con el Centro de Inteligencia Estratégica. Y mucho menos dirá cómo activó el crimen contra Fernando Villavicencio cuando logró alinear a Pablo Muentes y su jefe en un megaplan que muchos sabían y que callaron.

¿Para qué va? ¿Para que los asambleístas digan que se sienten amenazados y pidan al Ministerio del Interior resguardo policial por sus vidas? Aterra la vacuidad de la Asamblea que considera la política como la simple línea de una carretera que llega a ningún lado. Como aquel personaje de Oswaldo Soriano, el informático Coluccini, que recorre una errática ruta que parece más una huida o una búsqueda sin propósito.

Y no es un tema atribuible tan solo a la “juventud” de los asambleístas sino de sus carencias que hace sospechar de su irresponsabilidad y falta de propósito y consideración por las consecuencias ¿En serio quieren pasar a la historia como la pasiva audiencia de la réplica del tetón de la piscina que se llenó los bolsillos con el dolor y la muerte en temporada de COVID, con el tesorero del Patrón Norero y uno de los acusados de ser uno de los maquinadores del asesinato de un Asambleísta que sí honró la Comisión de Fiscalización y la Asamblea Nacional?  ¿En serio creen que la Asamblea es el espacio para un repugnante reality donde los más buscados enarbolen sus mentiras?

LA SUITE DEL GRAN REPARTO

Periodismo de Investigación libera el hilo de la madeja y responde sin distracciones la pregunta de una sociedad asqueada por la corrupción: ¿Quién entregó los hospitales del IESS a estructuras criminales? Los protagonistas de decenas de reuniones clandestinas en la suite del Gran Reparto: empresarios de pantalla, intermediarios, políticos, administradores de hospitales y el representante del presidente Lenín Moreno ante el Seguro Social, reunidos en la comodidad de la suite 8-7 de la Torre Colón, en la ciudad de Guayaquil.

Una suite arrendada por Daniel Salcedo Bonilla se convirtió en el epicentro de los negocios ilegales del gobierno de todos.

En la zona de mayor desarrollo empresarial del país, junto al hotel Hilton Colón de Guayaquil, reservadamente se metió en la vecindad de reconocidos personajes del empresariado nacional, en sigilo vivió entre ellos, allí estableció acuerdos con políticos y disfrutó excesos de todo tipo junto a sus amigos y allegados.

Periodismo de Investigación pudo revisar varias bitácoras de ingresos de visitantes al edificio y descubrió sorprendentes novedades que responden la pregunta: ¿Quién entregó los hospitales del IESS?

El 7 de febrero de 2018 Daniel Salcedo Bonilla firmó un contrato con la empresa Lauria S.A., administradora de la torre Colón # 1 de Guayaquil para arrendar la suite número siete del octavo piso.

Salcedo entregó $2400 como garantía del contrato y nombró garante a Jorge Antonio San Lucas Vanegas, un empleado contable y financiero de Hdc producciones, la empresa que recibió millonarios contratos en la gobernación del Guayas y la Contraloría General del Estado.

Por un valor de $1200 mensuales de arriendo Salcedo convirtió ese lugar en la suite del gran reparto.

Información a la que Periodismo de Investigación PI pudo acceder da cuenta que buena parte de sus encuentros con políticos y empresarios relacionados a su estructura delictiva usaron ese departamento (8/7) y la suite número 6 del piso 3 (3/6), a nombre de Gonzalo Campos.

Para burlar las bitácoras de registro de visitas al edificio, sus amigos y él usaban regularmente el ingreso vehicular y un ascensor de servicio que carece de cámaras de seguridad.

La suite siete de Daniel Salcedo fue un centro de operaciones, siempre concurrido, que mantuvo estrecha relación con la suite 3/6 de Gonzalo Campos y con el lujoso departamento ubicado en la torre Colón #2, piso 14, del mismo complejo, con área de 400 metros cuadrados, valorada en cerca de $1 millón, propiedad de Luis Enrique Jairala Zunino, el gerente del Hospital Teodoro Maldonado Carbo, cabeza operativa de la red de sobreprecios de la que varios políticos, autoridades y empresarios formaron parte con consentimiento del gobierno de Lenín Moreno.

La suite 8/7 de la torre Colón #1 tiene semejanza a la que Odebrecht mantuvo en Quito en la torre B del Swishotel con el número 156.

Allí se transaron negocios y pagaron sendas coimas a importantes funcionarios. En esa suite el exsuperintendente de Odebrecht José Santos Filho, grabó a Ricardo Rivera, tío del exvicepresidente Jorge Glas que fue determinante para conocer los sobornos que recibió el exvicepresidente de la constructora brasilera.

En ese departamento, dijo el exfiscal general Carlos Baca Mancheno, se entregó mucho dinero en efectivo al excontralor general Carlos Pólit que además mantenía una suite en el mismo edificio.

La empresa Luria S.A., autorizó a Salcedo la compra de un sticker de ingreso vehicular y uso en los diferentes subsuelos, pero en ocasiones los estacionamientos estaban llenos por lo que los visitantes dejaban sus autos fuera del edificio.

Lo dejaba al cuidado de la seguridad que vigilaba el ingreso en la calle Naim Isaías. Entonces no tenían más remedio que registrarse y es a esa información a la que accedió este medio.

La suite de los encuentros

Entre los varios libros que registran el paso y salida de propietarios, arrendatarios e invitados a los diferentes pisos sobresalen dos visitas especiales fechadas en junio y julio de 2019.

El 3 de junio en la recepción del edificio se registró el ingreso de Paúl Granda a la suite 8/7 de Daniel Salcedo.

Lo propio ocurrió el jueves 11 de julio de 2019, el servicio de vigilancia anotó en la bitácora, la salida del entonces presidente del Consejo Superior del IESS, Paúl Granda, de la suite 7. Para esas fechas, el nombre de Daniel Salcedo ya aparecía en reportes de medios digitales y al menos en un informe del organismo gubernamental de inteligencia CIES.

Pocos días después de la segunda visita de Granda, el 21 de julio de 2019, se realizó otro importante encuentro en la referida suite.

Los hechos de ese día se sucedieron así: a las 16H07 sale por la piscina del Hilton Colón, Daniel Salcedo y su familia; a las 16H10, entra por el subsuelo 1, Dalo Bucaram y se dirige a la suite; a las 16H30, ingresa una señorita; y, a las 18H30, entra a la suite Xavier Jordán, el conocido proveedor del IESS sobre quien pesan acusaciones de corrupción.

Una investigación de diario El Universo señaló que Xavier Jordán y su hermano José Luis (exfuncionario del Ministerio de Salud Pública, MSP) han administrado empresas junto a José Antonio Marazita, exdirector de varios hospitales del MSP en el gobierno de Rafael Correa, cuyas compañías manejaron $24 millones en contratos con el IESS.

El domingo 8 de septiembre de 2019, pasadas las 18 horas, quedó registrada la visita de dos altos funcionarios del hospital Teodoro Maldonado Carbo.

El entonces gerente Luis Jairala Zunino y el jefe de compras Jorge Henriques Aguilera, que para esa fecha encabezaban un informe con responsabilidad penal de la Contraloría.

Vale recordar que Jairala Zunino, fue designado por Richard Espinoza, que dirigió el IESS en los gobiernos de Rafael Correa y Lenín Moreno. Henriques Aguilera, fue tesorero del Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE) y asambleísta alterno de Gabriela Pazmiño.

De acuerdo con el ritmo de visitas a la suite de 8/7, queda la impresión de que era un auténtico cuarto de guerra y un espacio de encuentros nocturnos.

Los amigos de Daniel Salcedo entraban y salían del lugar a cualquier hora, incluso a la madrugada, casi siempre acompañados.

La llave y la tarjeta de ingreso a los aparcaderos y a la suite estaban a disposición en la recepción del edificio.

Varias reuniones con Daniel Salcedo, se realizaban también en la suite 3/6 registrada a nombre de Gonzalo Campos, un personaje cercano a Luis Jairala.

Otros amigos de Salcedo que visitaron la suite en 2019, fueron Lenín Duque y Stefano Adum.

La mayor parte de suites de las dos torres son propiedad de particulares o están registradas a nombre de empresas.

Entre los que se repiten en las bitácoras constan importantes empresarios de vieja data y también nuevos ricos.

Es el caso de la suite 10/4 de Jorge Martin, amigo personal de Jorge Glas. Un hecho anecdótico es que frente a la suite 8/7 de Salcedo, está la 8/5, de un reconocido empresario.

Los pactos del reparto

Las estructuras de Daniel Salcedo y otras como las de José Antonio Marazita y Xavier Jordán, no son nuevas, han escrito su expediente delictivo desde el régimen de Rafael Correa.

«No pienso salir del país», le dijo a la prensa Dalo Bucaram Pulley, un 4 de mayo de 2018, mientras acudía a la Fiscalía del Guayas, a presentar una denuncia por presunta difamación.

Para entonces, el expresidenciable se quejaba de que en redes sociales habían difamado a su familia, acusándola de manejar la seguridad social y el sector eléctrico.

Dos días después, el 6 de mayo, la familia Bucaram alertó el hallazgo de una granada que había sido colocada en uno de los neumáticos traseros del vehículo 4×4 color negro de Dalo Bucaram, frente al ingreso de la torre #1 en la que Salcedo arrendaba la suite. Según el oficial de policía a cargo de la investigación, la granada estaba descompuesta, jamás iba a explotar.

Exactamente dos años después, 4 de mayo de 2020, la Fiscalía lideró varios allanamientos en los que eran apresadas 14 personas acusadas de corrupción en los hospitales del IESS.

En esa lista de detenidos aún no constaba Daniel Salcedo, menos todavía el exgerente del hospital Teodoro Maldonado Carbo, Luis Jairala Zunino, tampoco Jorge Henríques Aguilera, exjefe de compras de la citada casa de salud.

Y mucho menos, nombres marcados en las agendas de corrupción hospitalaria, como José Antonio Marazita, que ahora disfruta en Florida-EEUU y Xavier Jordán.

Anticipándose a los acontecimientos, Dalo y Gabriela, viajaron sin retorno a Florida-EEUU. Días después, desde la casa de Daniel Salcedo en Miami, Dalo pudo ver por televisión los allanamientos a su casa y a la de su padre, donde encontraron 2 mil pruebas de Covid-19 y 5 mil mascarillas, según reportó la Fiscalía.

Silencio oficial

Desde la mañana de este 25 de junio intentamos comunicarnos en varias ocasiones con el exdirector del IESS, Paúl Granda; sin respuesta insistimos con un mensaje escrito en su chat de Whatsapp. A las 11 am recibimos una llamada del periodista Alex Mora, excolaborador de Granda, que nos dijo que el exfuncionario se encontraba conduciendo hacia Cuenca. Le informamos que queríamos hablar con él sobre las visitas que realizó a Salcedo Bonilla en su suite y que teníamos los respaldos de su presencia en ese departamento. A la 1h15 pm Granda envió un mensaje en el que aseguró que apenas llegue a un punto con buena señal se comunicaría.