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Etiqueta: Toachi Pilatón

Toachi Pilatón genera electricidad, pero también impunidad

En febrero de 2025, el gobierno del presidente Daniel Noboa puso en marcha la central hidroeléctrica Toachi Pilatón, la obra más cara de este tipo en la historia del país porque cada megavatio instalado tiene un costo promedio de US$3,9 millones, casi el doble del valor de generación de Coca Codo Sinclair.

El gobierno estuvo obligado a ceder en todas las diferencias técnicas y legales que provocaron los constructores del proyecto porque debía mitigar en algo los graves problemas de generación eléctrica que enfrenta la nación en los meses de estiaje, por eso no dudó en pagar costes por US$21 millones que exigía una de las empresas responsables de la obra.

La puesta en operación de esta central muestra la tragedia, técnica, legal y económica que implicó la construcción y que tiene como responsables al Consejo Provincial de Pichincha, el Ministerio de Energía, el Ministerio de Finanzas, la Corporación Eléctrica del Ecuador, más las empresas privadas Odebrecht de Brasil, las rusas JSC Inter RAO y Tyashmash, pero sobre todo la China Water and Electric, CWE, que construyó las obras civiles.

El presidente Daniel Noboa se vio obligado a pagar las pretensiones económicas de la empresa rusa Tyazhmash, fabricante de los equipos electromecánicos, de no hacerlo la central no estaría en funcionamiento. El pago se logró previo a un acuerdo entre las partes, la rusa pidió US$53,4 millones y la operación se cerró en aproximadamente US$21 millones. Foto: Eduardo Santillán/Presidencia de la República.

HISTORIA

Toachi Pilatón fue un sueño costoso  que tomó impulso en el 2003, cuando la Prefectura de Pichincha invitó a la empresa argentina Industrias Metalúrgicas Pescarmona, IMPSA, para estudiar el proyecto y hacer una propuesta. Esta contempló un presupuesto total de US$300 millones. IMPSA obtuvo la concesión del entonces CONELEC para ejecutar el proyecto, pero ésta fue entregada a Hidrotoapi S.A., empresa del Consejo Provincial de Pichincha, que ya tenía un acuerdo (colusorio) previo con Odebrecht.

IMPSA evidenció fallas en el diseño de las obras, luego fue separada del proyecto.

Odebrecht contrató a otro proveedor del equipamiento. Posteriormente salió de escena y la obra civil quedó en manos de la empresa China International Water & Electric Corp, CWE.

CWE interpuso acción de protección con medida cautelar Nro. 23281-2022-01259 ante el juez de la Unidad Judicial Penal con sede en el cantón Santo Domingo de los Tsáchilas. Se negó esta medida.

El plazo para el levantamiento de la medida cautelar concluyó recién el 26 de julio de 2024, fecha en la cual el Gerente de la Unidad de Negocio Hidrotoapi en conjunto con su asesora legal, debieron solicitar al juez de primera instancia el levantamiento de la medida cautelar para que el Estado ecuatoriano cobre las garantías por alrededor de US$13 millones a CWE e inscriba a la contratista fallida en el SERCOP. Además, se pida una indemnización por daños y perjuicios. Pero no se hizo esto, al contrario, con base al autobloqueo inducido por CELEC EP un juez de Samborondón se ha pronunciado extendiendo la medida cautelar a favor de la empresa fallida CWE, con lo que se consuma un perjuicio más al Ecuador.


La mano china

En el año 2009, el presidente Rafael Correa expulsó a Odebrecht de Ecuador y obligó a la empresa brasilera a dejar el proyecto; el reemplazo fue un consorcio chino-ruso conformado por China International Water and Electric (CWE) que se encargó de realizar las obras de ingeniería física y la rusa Inter RAO, responsable de instalar los equipos de generación eléctrica.

Lo que nace mal, crece mal: el ex prefecto Gustavo Baroja (izquierda) entregó la construcción de la obra a Odebrecht con sobrecostos, el ex presidente Rafael Correa tenía acuerdos políticos con Brasil para permitir operar a Odebrecht a su gusto y el ex ministro de electricidad Alecksey Mosquera (derecha) había recibido un millón de dólares de Odebrcht para otorgar la licencia de construcción. Foto: Archivo

En marzo de 2019, CWE —única responsable del contrato de obras civiles— pidió la terminación de su relación contractual con Corporación Eléctrica del Ecuador, Celec, y la recepción de las obras ejecutadas, pero luego del análisis que hizo el equipo de fiscalización de Celec, se reconoció una serie de errores que hacían imposible recibir la central: estaba marcada por atrasos constantes, más errores técnicos y estructurales que pusieron al límite el proyecto, aunque los influyentes abogados de CWE siempre lograron acomodar los hechos como simples actos administrativos, susceptibles de ser subsanados por nuevos acuerdos.

Esta obra se compone de dos circuitos hidráulicos: Pilatón Sarapullo, que posee obras de captación, túnel de descargas de agua, casa de máquinas y chimenea de equilibrio. El segundo, llamado ‘Aprovechamiento Alluriquín’, se compone de la presa Toachi, túnel de descarga, chimenea de equilibrio, casa de máquinas y subestación.

En cientos de documentos de la Corporación Eléctrica del Ecuador se detalla el desastre constructivo de Toachi Pilatón y sobresalen las argucias que usaban los abogados de CWE para hacer ver los problemas de construcción como simples procesos administrativos. Por ejemplo: en el Oficio CELEC-EP-HTP-2021-0237-OFI de 25 de junio de 2021, que tiene que ver con la “Multa impuesta por impermeabilización de las cunetas de la viga del borde de techo falso de la casa de máquinas Alluriquín”, se daba a conocer el levantamiento de las suspensiones y sanciones contra la empresa china, pese a que se comprobó que en la “Captación Pilatón” hubo un asentamiento del canal de lavado de las cámaras del desarenador; es decir, se hundió. Además, se identificaron fisuras en la cámara de transición entre el desarenador y el túnel de ingreso a Sarapullo. Estos problemas fueron perdonados.

Las conclusiones del estudio realizado por Ordóñez Farias decían que a la fecha de las inspecciones que fue en marzo de 2021 la rugosidad superficial y geometría del hormigón no cumplía especificaciones al contacto con el agua. Las imperfecciones en diferentes superficies incumplen las especificaciones de la obra. Se recomienda a la contratista CWE reparar toda la superficie en contacto con el agua.

La consultora Lombardi en enero de 2021 presentó un informe técnico detallado de los problemas constructivos que CWE dejó en las obras del túnel de carga Toachi – Alluriquín. El estudio permitió diseñar las reparaciones.

El Túnel Captación Pilatón – Casa de Máquinas Sarapullo no contaba con acero de refuerzo expuesto, debía además recuperar y brindar mantenimiento de válvulas que mostraban filtraciones. En dicha casa de máquinas debía corregirse  zonas con hormigón y acero y realizar inyecciones de impermeabilización en ciertos sectores. En la Presa Toachi no se había realizado el hormigonado de los desagües del fondo de la presa y eso ya era excesivo. Los equipos técnicos de Celec demostraron además:

1.- No se encontraban realizadas las inyecciones de concreto entre los bloques de la presa.

2.- No se habían colocado pantallas de permeabilización en la fundación de la presa.

3.- No había el hormigonado adecuado en las etapas de construcción.

En octubre de 2021 Celec encargó a Gilmar Ordoñez Farías un peritaje sobre las obras civiles realizadas por CWE en toda la central. Descubrió grietas, fisuras, filtraciones en la presa.

Sobre el embalse de la presa no se restituyó el río a su cauce original porque no había compuertas de cierre en el túnel de desvío. Tampoco se había construido el tapón en el túnel de desvío. Y sobre los errores en el Túnel Presa Toachi – Casa de máquinas Alluriquín faltaba la reparación en las abscisas 6+120, 6+913 y 6+920; faltaba también la ejecución de perforación de drenes simultáneos además del mantenimiento de válvulas y filtraciones. En la Casa de máquinas Alluriquín los problemas fueron similares: falta de hormigonado, culminación del túnel de acceso, corrección de hormigones y aceros expuestos en difusores.

También se detectó que la montaña que sostiene la chimenea de equilibrio del circuito Alluriquín, que regula la presión del agua del túnel, tenía desplazamientos por la deficiencia de los drenajes y podía colapsar, provocando deslizamientos de tierra y por tanto daños irreparables al proyecto.

A 2021 el proyecto era un rosario de errores técnicos que parecían insuperables pero los abogados de CWE siempre usaron el mismo justificativo para validar cualquier error: el Estado no paga a tiempo sus planillas: “Su mora purgó y purga cualquier eventual y no consentida mora de CWE, por disposición legal expresa, contenida en el Artículo 1568 del Código Civil. Además, estos incumplimientos han ocasionado un desequilibrio económico en el Contrato de Obras Civiles, en perjuicio de CWE, lo que ha sido advertido en múltiples ocasiones”, dijeron los abogados.

Los hechos no desmintieron las narrativas forjadas por los grupos de abogados, liderados por María Rosa Fabara; ni la Contraloría General del Estado logró desmontar las justificaciones de CWE, pese a que en 2019 emitió el informe DNA4-056 que había identificado los problemas señalados.

Celec se vio impedida de iniciar los trabajos de remediación encaminados a atender las recomendaciones que la Contraloría General del Estado dio a conocer en dicho informe (DNA4-056). CWE también acumuló multas impuestas por la fiscalización o control del proyecto por valores que superaron el 12,6% en relación con el valor del contrato, montos suficientes para terminar el contrato unilateralmente.

Toachi Pilatón

El informe de Celec del 21 de junio de 2021 detalla las multas incurridas por la empresa china en el proceso de construcción. CWE nunca aceptó esos valores como responsabilidad suya, como respuesta inició sendos procesos judiciales que al día de hoy han neutralizado cualquier intento de cobro del Estado.

En marzo de 2022, luego de casi doce años de firmado el contrato, el Estado declaró la terminación por fallas estructurales de la obra y observaciones de Contraloría que denunciaron fisuras, grietas, deslizamientos, filtraciones de agua que comprometieron las obras.

CWE respondió mediante sendas acciones legales con tres propósitos: revertir, vía acción constitucional de protección, el cobro de garantías por US$13 millones, neutralizar las multas identificadas por la Contraloría General del Estado por US$31,1 millones y evitar la terminación unilateral del contrato.

Buscó un juez en el cantón Mejía, provincia de Pichincha, para que emita medidas cautelares a su favor e impida la ejecución de las garantías. Pero su jugada salió mal porque su petición fue negada; inmediatamente buscó otro juez, pero en Santo Domingo de los Tsáchilas, al que solicitó lo mismo. El juez Jorge Eduardo Armendáriz Zuluaga calificó la acción de protección y aceptó la medida cautelar, con ello CWE logró que el dinero de las garantías no se recupere y, por tanto, no existan los fondos para subsanar los daños que ella misma causó.

También inició una demanda contra el país por US$100 millones como respuesta a las multas identificadas por Contraloría General del Estado.

Las obras de remediación no fueron concluidas por la empresa china. El Cuerpo de Ingenieros del Ejército se encargó de ponerlas a punto para que la empresa rusa, al fin, someta a prueba los equipos electromecánicos.

Los estudios realizados al interior del túnel Toachi Alluriquín determinaban filtraciones de agua a presión que generaban fisuras y destruían el  revestimiento del túnel.

El túnel Toachi Alluriquín evidenciaba humedad en su revestimiento de hormigón y presencia de sales, generando desprendimientos de hormigón y deformación de la armadura en bóveda.

Los daños en el revestimiento del túnel entre los kilómetros 6,5 y 7,5 eran evidentes, con mayor cantidad de agua.

La historia rusa

Para finalizar la obra, el actual gobierno debió entrar a una mediación con la empresa fabricante de los equipos electromecánicos, la rusa Tyazhmash, que había reemplazado a otra llamada Inter RAO. El proceso se retomó el 16 de septiembre de 2024; hasta entonces, las negociaciones se encontraban detenidas por un reclamo de $54,2 millones.

Tyazhmash justificó el atraso en la instalación final de los equipos electromecánicos por los problemas provocados por CWE. Según los rusos, se requería de agua para probar los equipos, pero un informe de fiscalización (N. 084 MAYO -2018-CPT-I-084-18A) dijo que el montaje no debía representar un problema.

Las discrepancias entre Celec y la empresa rusa obligaron a establecer condiciones de confidencialidad en la mediación; esta se mantuvo en sigilo hasta el final, aunque  trascendió los nombres de los negociadores del Estado: Luis Mora de la Procuraduría General del Estado junto a Carlos Jurado Bedrán, que fue parte del equipo del exvicepresidente Jorge Glas, el funcionario que entregó la obra a los chinos.

Toachi Pilatón

A finales de 2023 el Estado recibió la propuesta de Tyazhmash, incluyó los costos de recuperación de garantías que los equipos electromecánicos perdieron en un momento del proyecto.

La pregunta entonces era bajo qué argumentos técnicos se debe pagar esos valores. De los US$54.2 millones requeridos por Tyazhamash, se reconocieron como pronto pago US$22 millones que se desglosaron de la siguiente forma:

· US$18 millones por la recuperación de garantías técnicas de los equipos, que fue observado por la Contraloría en el informe DNA4-0019-2022, ya que hubo una prórroga de vigencia de garantías técnicas de 1 a 5 años. El contrato con Tyazhmash  se firmó en 2019.

· US$5 millones por mayor permanencia en obra, pero este rubro se calcula solo en contratos de construcción de obra civil, que no es el caso de suministro y montaje de equipos. Los propios reportes de la empresa determinan además que existió retraso en la provisión de suministro, lo que significa el reconocimiento de valores dentro de los tiempos muertos de contrato, donde incluso el personal estaba parado por la misma empresa por falta de suministro.

· Los US$31 millones restantes suponían un nuevo arbitraje. En el gobierno de Guillermo Lasso fue sometido a análisis por la Unidad de Análisis Financiero y Económico, UAFE, los movimientos financieros de Tyazhmash S.A., pero “sorpresivamente” el trámite se extravió en el período de Hernán Luque Lecaro, detenido en Argentina por estar vinculado en el caso Encuentro.

Según el informe de Contraloría DNA 4-0042 – 2024, que es una auditoría de gestión entre el 1 de enero de 2019 al 31 de diciembre de 2023, en CELEC, del Proyecto Toachi Pilatón se concluye que:

· No se gestionaron los plazos para las contrataciones y ejecución de las obras civiles y eléctricas e hidromecánicas, en medio de controversias jurídicas.

· No se hizo un seguimiento de las actividades ni hubo un mecanismo para verificar el avance del proyecto, esto retrasó la puesta en marcha de Toachi Pilatón, en su conjunto, y su aporte al Sistema Nacional Interconectado para generar 254,4 MW de energía para cubrir la demanda a nivel nacional.

En su informe, la Contraloría pidió de manera urgente que los Gerentes del proyecto entreguen documentación técnica y comprueben qué seguimiento se hizo a las obras civiles y, además, que si la empresa rusa Tyazhmash no se hacía cargo de estas obras se modifiquen los términos de contratación para que el Estado ecuatoriano no pierda.

CELEC conocía que el procedimiento de mediación con Tyazhmash S.A. podía ser ilegítimo por temas legales arrastrados del pasado, previo a la firma del acuerdo existieron 6 suspensiones de trabajos, la Procuraduría reconoció 23,8 millones en la negociación, el gobierno de Daniel Noboa no ha dicho el monto exacto que recibió la empresa rusa

Cuerpo de Ingenieros salvó el proyecto.

 Las últimas obras civiles para la puesta en marcha del complejo hidroeléctrico Toachi Pilatón las hizo el Cuerpo de Ingenieros del Ejército, CEE, quien informó que terminó la construcción del tapón del túnel de desvío.

En un comunicado del 24 de noviembre de 2024 informaron la terminación de esta obra:  “El personal militar al momento se encuentra realizando trabajos de remoción de material que permitan el llenado del embalse de la presa Toachi”. El proceso de llenado del embalse en el río Toachi empezó el pasado 8 de noviembre con la presencia de la ministra de Energía y Minas encargada, Inés Manzano; del viceministro de Electricidad, Fabián Calero, y autoridades de la CELEC.

Con eso se dio inicio a la “cuenta regresiva” para la operación de la central Alluriquín, que tiene una capacidad de 204 MW, cuya primera turbina de 68 MW (de un total de tres turbinas de la misma potencia) se planificó para el 17 de diciembre.

La presa tiene una altura de 60 metros y 170,50 metros de ancho. El embalse tiene una longitud de 3 kilómetros y una capacidad de almacenamiento de 6.770 metros cúbicos.

El viernes 22 de noviembre, CELEC junto con técnicos de la controvertida empresa rusa Tyazhmash, arrancó con las pruebas mecánicas de la turbina de la central Alluriquín. Las otras dos turbinas, de la misma arrancaron en enero y febrero del 2025.

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Toachi Pilatón, una olla de presión ajustada en manos chinas

Las fallas estructurales en la construcción de la hidroeléctrica Toachi Pilatón no fueron atendidas por la contratista China International Water & Electric Corporation (CWE), pese a las observaciones de Contraloría y reclamos de la Corporación Eléctrica del Ecuador. Fisuras, grietas y deslizamientos están a punto de comprometer la central; el proyecto, casi finalizado, es una bomba silenciosa.

Han pasado 13 años desde que se colocó la primera piedra, el 17 de enero de 2008. Ese día, el ex presidente Rafael Correa, junto al entonces prefecto Gustavo Baroja, aseguró que la obra costaría USD 452 millones y que estaría lista en el 2012, pero a las puertas de 2022 la hidroeléctrica aún no funciona, enfrenta desequilibrios geológicos y se han gastado más de USD 900 millones.
CELEC intenta forzar el inicio de operaciones de la hidroeléctrica Toachi Pilatón tras 13 años de larga espera. A través de Hidrotoapi, se inició con una fase de pruebas de funcionamiento de las obras civiles el 17 de mayo de 2021, pese a los problemas de infraestructura dejados por la firma China International Water & Electric Corporation (CWE).

Toachi Pilatón cumple con todas las características propias de un proyecto emblemático de la Revolución Ciudadana: es una obra inconclusa, con sobreprecio, que lleva a cuestas un largo historial de denuncias de corrupción; y, además, está llena de fallas estructurales que impiden el inicio de sus operaciones.

Para la construcción de las obras civiles se contrató primero a la brasileña Odebrecth, pero fue expulsada por problemas en otra hidroeléctrica a su cargo, San Francisco. Luego, se buscó a otra contratista y entregaron el proyecto a la empresa china CWE.

Ya en 2020, la Contraloría General detectó una serie de fallas estructurales, fisuras y desprendimientos, además de incumplimientos en el plan de manejo ambiental. La única responsable es la empresa CWE, que se ha valido de un intercambio de oficios, impugnaciones y recursos de apelación para no subsanar los defectos de construcción y evadir el pago de multas.

Una prueba de esto fue el oficio CELEC-EP-HTP-2021-0237-OFI suscrito por la CELEC el 23 de junio de 2021, para la terminación del contrato por mutuo acuerdo. La CWE impugnó la decisión siete días después. El 29 de julio, un mes más tarde, la Gerencia de CELEC negó el recurso de apelación.

Asimismo, el 17 de agosto pasado, la CELEC envió cinco oficios solicitando la intervención inmediata de la contratista CWE respecto a las fallas señaladas por la Contraloría en el informe DNA4-0056-2020, respecto a incumplimientos en la construcción de obras civiles.

Pero la empresa china se lava las manos y asegura que sus retrasos se deben, a su vez, al destiempo en los pagos por parte de CELEC. Su mora purgó y purga cualquier eventual y no consentida mora de CWE, por disposición legal expresa, contenida en el Artículo 1568 del Código Civil. Además, estos incumplimientos han ocasionado un desequilibrio económico en el Contrato de Obras Civiles, en perjuicio de CWE, lo que ha sido advertido en múltiples ocasiones EP”, cita el oficio CWETP-HTP/2021-1325 emitido por la firma china.

CWE suma retrasos por un total de 970 días en la entrega de las obras. Sin embargo, según la Contraloría, la CELEC EP no impuso las multas estipuladas en el contrato por USD 29,8 millones por estos incumplimientos.

Oficios van y vienen mientras los problemas de infraestructura continúan sin ser resueltos y la firma china se resiste a resolverlos y evade sus responsabilidades, lo que pone en riesgo toda la infraestructura hidroeléctrica.

Existen tres problemas severos que afectan la estructura hidroeléctrica, obras que ya fueron pagadas en su totalidad a la contratista CWE:

  • Defectos en las pantallas de impermeabilización de la presa, tanto en la presa, como en los estribos.
  •  Desprendimientos en el túnel de presión Toachi Alluriquín. Se detectaron defectos de diseño y en la metodología aplicada por la firma china.
  • Drenajes defectuosos en la zona de chimenea de equilibrio superior de Alluriquín, en donde ya se han registrado desplazamientos del terreno.

El costo de las reparaciones se estima en USD 2’986.701. En detalle:

  • USD 1’155.508,62 por la pantalla de impermeabilización en la presa Toachi.
  • USD 224.534 para la demolición y restitución del revestimiento de los tramos afectados en el túnel de presión Toachi Alluriquín.
  • USD 682.217 adicionales por los drenes en el túnel, pues no el hormigonado de los dos desagües de fondo de la presa no se hicieron.
  • USD 924.442 por la estabilización de la chimenea de equilibrio superior de Alluriquín.

Fallas detectadas por la Contraloría General

La hidroeléctrica Toachi Pilatón presenta fallas estructurales que afectan su operación. Según el informe de Contraloría DNA4-0056-2020 aprobado en diciembre de 2020, el túnel de carga Toachi Alluriquín, por el que se pagó USD 63,7 millones, tiene fracturas que impiden poner en marcha el proyecto en ese tramo del río. Además, no se cobraron a la contratista multas por USD 29,8 millones.

La integridad del túnel de carga está comprometida por desperfectos en las obras civiles, según el examen especial realizado a la ejecución de obras civiles entre 2015 y 2019. Los daños incluyen fisuras, roturas, desprendimiento del hormigón de recubrimiento y altos volúmenes de agua filtrada. Las soluciones que aplicó la constructora no surtieron efecto.

En 2018, los fiscalizadores de la obra informaron que la empresa CWE realizó las reparaciones en la parte superior de la sección de revestimiento de hormigón, pero no intervino la mitad inferior ni los sitios por los cuales se filtraba agua.

El informe incluye un registro fotográfico que ilustra el desprendimiento del hormigón de revestimiento en la bóveda y paredes laterales, reparaciones mal ejecutadas, deformaciones en el acero de refuerzo por el empuje de la roca sobre la obra y la ausencia de un sistema de captación y conducción del agua para evitar que se infiltre hacia el interior del túnel.

La zona de captación Pilatón y la presa Toachi también presentan fallas por el incumplimiento de los protocolos y técnicas constructivas. No se cumplieron las especificaciones adecuadas para impermeabilizar las áreas, incumplimientos que pueden causar socavones y asentamientos diferenciados, disminuyendo la vida útil de infraestructura que alcanzó un costo de USD 2,8 millones.

  • Ausencia de remediación ambiental

La contratista china tampoco cumple con el proceso de remediación ambiental. Está pendiente el retiro y clausura de pozos, fosas sépticas y trampas de grasas, manejo de escombros, retiro y transporte de equipos y máquinas.

Tampoco se han cerrado las piscinas de sedimentación, no se han limpiado las áreas afectadas  ni se ha comenzado con la gestión de materiales químicos, residuos o desechos peligrosos. Asimismo, no se han estabilización y reforestado los taludes.

Hasta la presente fecha, la contratista china CWE no ha iniciado los trabajos de remediación que incluso fueron señalados por la Contraloría en el informe Nro. DNA4-0056-2020.

Según fuentes contactadas por PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN, existen pasivos ambientales no tratados en varios frentes de la hidroeléctrica; pero, en lugar de atenderlos,  el personal de CWE ha comenzado levantar su maquinaria y equipos sin aprobación o conocimiento de CELEC.

Las multas y pagos pendientes

Primero se establecieron multas en contra de CWE por un total de USD 36,5 millones, pero ya fueron cobrados cerca de USD 6,7 millones (2,62% del total).  Actualmente, el total de multas que pesan en contra de la contratista china suman USD 31’136.052, equivalente a un 12,6% en relación con el valor del contrato actualizado y reajustado.

Con la liquidación del contrato, CWE debería pagar al Estado ecuatoriano un valor USD. 28,4 millones, pero hay que considerar que todavía está en discusión un proceso de mediación entre CELEC y CWE por el reconocimiento de gastos indirectos por la primera extensión de plazo de 315 días a favor de CWE cuyo monto asciende a los USD 7.6 millones.

Se ha propuesto la ejecución de un peritaje en contratación pública para determine la pertinencia o no del pago. En caso de ser favorable el pago a CWE el valor de la liquidación del contrato sería de USD. 20’4 millones en contra de CWE.

Publicado también en LA FUENTE. Periodismo de Investigación

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